jueves, 11 de noviembre de 2010

HASTA SIEMPRE PRESIDENTE

Por Diego Castaño
Participar de la despedida del ex presidente de la república, Néstor Kirchner fue, sin duda una sensación imponente. Más allá de mi adhesión en general a las políticas llevadas adelante por la gestión, como ciudadano haber estado ese día en la histórica Plaza de Mayo hicieron sentirme pleno.
Jóvenes por todos lados, los ví llorando, gritando, aplaudiendo, cantando con banderas en las manos, fue el común denominador de estos trés días, una notable cantidad de jóvenes que sintieron la necesidad de despedir al líder.
Indiscutiblemete para muchos fue un cachetazo de la realidad, algo que no quisieron ver nunca, la Plaza de Todos mostraba a todos el mejor legado de Kirchner: la participación de la juventud.
Peronistas, esos mismos que vieron en Néstor y ahora en Cristina levantar las banderas del verdadero peronismo, el mismo de Juan Perón y Evita, no la tremenda mentira de Menem, que elevó un discurso peronista y llevó adelante un proyecto neo liberal devastador para nuestro país.
Además de radicales, socialistas y de otras corrientes que vieron en Kirchner una persona que les habló de frente, sinceramente y gobernó para todos, dandole un poco más de posibilidades a los que menos tienen y se puso al frente luchando contra viento y marea, en pos de capear el temporal y darle el rumbo más justo. Eso es lo que molesta, sobre todo a la clase media que se olvida rapidamente de todo. Hace poco tiempo atrás el país era un caos, pero se quiere saber poco y en tal sentido esa misma clase media termina apoyando a los que siempre la castigaron.
En mi recorrida por la Plaza ese jueves intenté por un momento observar detenidamente todo para reflejar a ciencia cierta lo que se vivía. Escuche cantar contra Cobos, por la re elección de Cristina, la marcha peronista, por Néstor y sus logros, pero escuché una frase de una persona mayor hablando con un jóven de una de las agrupaciones presentes, cerca de la reja mientras observaba los carteles frente a la Casa Rosada:  "Es simple, para trascender tenes que estar del lado del pueblo", me quedé mirándolo entre la gente y después de unos segundos, me dije: la verdad es que tiene razón.
El pueblo esos días le brindó a Néstor Kirchner un emotivo y mutitudinario adiós, pero también es verdad que estar al lado del pueblo a veces molesta bastante.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Se presento el libro Nuestro Futbol de Diego Castaño



El pasado sábado se presentó en la ciudad de Ayacucho el libro NUESTRO FUTBOL (Orígenes del Fútbol en Ayacucho) del periodista Diego Castaño.
El libro trata de la llegada del más popular de los deportes a la ciudad de Ayacucho y su desarrollo hasta los primeros años de la década del 40´- Además de contar el nacimiento de los clubes de la ciudad y el desarrollo en la ciudad y la zona rural.
Datos, testimonios y citas abundan en este libro que se encuadra en una investigación histórica con datos documentados, pensada para que quede como fuente y referencia.
Este trabajo, editado por la Editorial Del Espinillo cuenta con el proogo del periodista marplatense Juan Carlos Morales quien acompañó a Diego Castaño en la presentación que se desarrolló en el Salón de la Capilla de Luján ante un importante marco y contando entre los presentes al Intendente Municipal Darío David, el presidente del Consejo Federal de AFA Gustavo Ceresa y dirigentes de diversas instituciones.
Morales destacó la tarea de Castaño como relator de fútbol, además de aplicar un importante estímulo a la obra en cuestión ya que "a medida que pase el tiempo este libro cobrará mayor importancia y valor".
Por su parte Diego Castaño, quien es uno de los relatores de AM 1560, agradeció el acompañamiento y señaló que "siempre me inculcaron que hay que saber qué nos pasó, porque somos el reflejo de eso. Así fue que he trabajado siempre repasando un momento en nuestro pasado. Esa fue la base para que nazca este proyecto".

 

miércoles, 25 de agosto de 2010

Juan Sasturain: Fútbol y Literatura


El escritor argentino Juan Sasturain (1945), es periodista desde hace más de treinta años y actualmente editor de la sección Deportes del diario Página 12 de Buenos Aires. Como narrador ha publicado las novelas Manual de perdedores I y II (1985-87); Arena en los zapatos (1988); Parecido S.A. (1990); Los dedos de Walt Disney (1991); Los sentidos del agua (1992) -recientemente reeditada- y dos volumenes de relatos. Zenitram (1996) y La mujer ducha (2001). Fue guionista de la historieta Perramus -dibujada por Alberto Breccia- publicada durante los años ochenta. Especializado en ciertas formas marginales de la literatura, desde el policial a la historieta, es autor de los ensayos de El domicilio de la aventura (1995).
Le gusta el fútbol, escribe regularmente sobre el tema y ha publicado dos libros: las crónicas y reflexiones de El día del arquero (1986) y el reciente Argentina en los Mundiales (2002)  -junto con Daniel Arcucci- mientras tiene en prensa Wing de metegol o de qué hablamos cuando hablamos de fútbol. 
1- ¿Cuál son los puntos de contacto que marcarías entre el fútbol y la literatura?
Tanto la práctica del fútbol como el ejercicio de la literatura, llevados a su grado de excelencia y respeto por los medios y posibilidades, pueden (aunque no suelen) alcanzar el grado de la artisticidad: pueden ser un arte, no sólo una actividad reglada por la eficacia o un trabajo marcado por la recompensa. El manejo de la pelota como el del lenguaje -puestos en buenos pies y manos- son un desafío a la creatividad  y de ahí, de esa tensión por encontrar una forma original, cada vez única, para resolver dificultades expresivas, puede saltar la belleza. Ambas actividades tienen en común su condición de juego en tanto desafío, actividad en el fondo inmotivada, asunción de un riesgo y entrega personal. Las habilidades que requiere el fútbol (saber golpear una indócil pelota con cualquier parte del cuerpo que no sean las manos) no sirven absolutamente para nada... Para nada que no sea el fútbol. De ahí su equívoca grandeza.
2- Hay muy buenos escritores que se interesaron en narrar relatos sobre fútbol. Por supuesto, en la Argentina tenemos a Soriano. Qué pasa con los lectores, creés que hay lectores de cuentos de fútbol.
El fútbol, como tema literario, es uno más. Se puede hacer buena literatura o basura con él: hay ejemplos abundantes. No define un género ni una subclase, aunque se puedan hacer antologías con cuentos “de fútbol” que abarquen desde Borges-Bioy a Soriano con variedad de registros e intereses; en ningún caso serán buenos o malos cuentos, más o menos serios, por el tema sino por el tratamiento, ya sea desde adentro o desde afuera del juego. La soleded del corredor de fondo de Alan Sillitoe no es un relato deportivo (Insai izquierdo, de Costantini, que lo reescribe, tampoco), ni Cincuenta de los grandes de Hemingway una historia de boxeadores. Son dos extraordinarios relatos a secas en los que los protagonistas -a diferencia de otros- andan y compiten con otros de pantaloncitos cortos.  Escenas de la vida deportiva es un gran cuento de Fontanarrosa -obrita maestra de observación psicológica y de registro coloquial- que trata de un picado; y una historia como la de Campitos está ambientado en el mundo del fútbol pero habla -como siempre sucede- de otras cosas. 
Probablemente haya lectores que gusten especialmente de los relatos futboleros y han proliferado últimamente los libros que los reúnen. Hay “especialistas” que sólo escriben historias con esa temática como Corin Tellado escribía novelas “de amor” y Marcial Lafuente Estefanía “de cowboys”. Son oficios; a veces la literatura se cruza por ahí. Obviamente: no hay géneros mayores y menores; ni temas serios y triviales. Hay sí productores de textos y sus consumidores; y escritores y lectores, que son otra cosa.
3- Desde hace un año estoy siguiendo todas los domingos los programas de fútbol de la Rai. Me parece que hay algo muy interesante en los relatos de esos partidos y que tienen una relación muy directa con  la escritura. Estoy pensando en la sobriedad, en la mesura de los relatores italianos. Algo infrecuente para quien transmite partidos en la Argentina. Los relatos aquí son desbordados, los relatores se enfervorizan tanto que desde sus cabinas de trasmisión llegan a violentarse oralmente con los jugadores aunque éstos por supuesto, lo ignoren porque están en el campo de juego. ¿Cuáles son los estilos de relato que vos preferís?
El relato futbolero es un fenómeno radial, invento argentino, substituto de la imagen, de la presencia en vivo. Pretende la inmediatez. Un partido de fútbol transmitido/escuchado por radio es un cuento, una historia, un acto de invención dramática con su desarrollo, sus protagonistas, sus apartes, sus énfasis, su tono: es una versión de los hechos, una construcción verbal más o menos veraz o estilizada. A mitad de camino entre la crónica periodística y el relato de ficción, debe retener al oyente -hay diferentes versiones o relatos de un mismo acontecimiento- y el vicario espectador elige la “mirada” (el relator) que más le satisface de acuerdo con sus necesidades. Siempre se trata de una historia que se propone de suspenso pero que puede derivar en comedia o drama. El oyente de fútbol es un receptor muy activo, básicamente interesado en cómo termina una historia en la que está absolutamente jugado partidariamente: buenos y malos, vencedores y vencidos. El relato lo implica sentimentalmente (desea que termine de una u otra manera)  y desconfía siempre de la equidistancia de la versión que se le ofrece. Se le pide veracidad y emoción para que substituya la presencia en vivo. El relato televisivo, en términos lógicos, no estaría sujeto a esas reglas pues su función no sería substitutiva sino meramente complementaria, como las voces que acompañan un documental: no explicar lo que se ve sino aportar datos complementarios para su perfecta comprensión. Y así era en origen: la sóla mención de los jugadores en el momento de tomar contacto con la pelota agotaba la función del relator. Así eran las transmisiones de Mauro Viale ( 1 ), por ejemplo, durante años, en que sólo la elevación del tono y la velocidad con que se nombraba al jugador indicaba la inminencia del gol .
Desde Araujo-Macaya ( 2 ) y en menos medida otros narradores y comentaristas epigonales o no, las voces que se superponen a la imagen han dejado de ser complementarias para convertirse en coprotagonistas e incluso (cuando los partidos son menores, por interés objetivo o malos por su calidad) en las verdaderas estrellas del acontecimiento televisivo. Porque el fútbol es desde hace mucho en la Argentina un hecho mediático, un espectáculo televisivo para el 90 por ciento de la gente. Cada vez va menos gente al fútbol y cada vez más gente lo ve por tevé...  Araujo es una estrella de la televisión y un partido relatado/comentado/acotado por él en Fútbol de Primera es, respecto del partido en vivo en la cancha, lo mismo que un video clip elaboradísimo respecto de la versión de ese tema en vivo o en simple disco. Otra cosa no equiparable, manipulada, transformada, enriquecida y distorsionada. No hay vuelta atrás: han inventado otra cosa.
Aparte, además y fundamentalmente. Araujo me resulta particularmente insoportable y prefiero las transmisiones lisas, sin acotaciones sobradoras, supuestamente ingeniosas, arbitrarias exageradas, llenas de muletillas falsamente espontáneas. Pero el fenómeno existe, tiene su indudable entidad.  

EL FÚTBOL NO ES MÁS QUE UN RELATO.

Extracto de una entrevista realizada por Narrativa Radial a Juan Sasturain.
Por Juan Sasturain*
El fútbol no existe, existe el relato de fútbol. Durante mucho tiempo, el fútbol fue para mí un relato. Yo vi por primera vez un partido en vivo a los 18 años, cuando vine a Buenos Aires, en el año ’64. Hasta entonces, para mí Boca había sido una transmisión radial, el resultado de una narración. Yo era hincha de Boca pero no lo había visto jamás, sólo tenía referencia de las revistas que leía y los partidos que escuchaba porque no había otra forma.
Yo tenía 6 años y escuchaba los partidos con mi viejo. Tengo el recuerdo perfecto de Fioravanti, de Aróstegui, de Veiga, de Lalo Pelicciari. Veiga fue el primero que tuvo una transmisión partidaria, seguía la campaña de Boca. Él tenía una manera de relatar muy excesiva, muy exagerada, fue el primero que gritó el gol. Además, tenía un modo diferenciado de gritar los goles: los de Boca los gritaba con el alma y los de los rivales apenas los mencionaba. Pero el relato radial se modificó cuando apareció la tele. El Gordo Muñoz tuvo que competir con la televisión, por eso el detallismo y la calidad de sus transmisiones. Más allá de cualquier consideración ideológica, Muñoz inventó un montón de cosas, él contaba realmente lo que pasaba en la cancha.
Si uno escuchaba a Veiga, a Aróstegui o a Fioravanti, el relato era una descripción muy general de lo que pasaba, contaban las consecuencias más que los hechos. Como no había que competir con la imagen, el partido lo contaban, no lo relataban en detalle. Fioravanti tenía frases como “entrega la pelota a un compañero”, “saltan varios hombres” ó “se produce un amontonamiento de jugadores”. Aróstegui, por ejemplo, tenía un sinfín de frases hechas y mi viejo siempre decía que los partidos que transmitía él eran todos iguales. Las fórmulas eran tantas que yo me las acuerdo con exactitud: “El esférico sale del campo de juego, será el encargado de ponerlo otra vez en movimiento el jugador…”. En esa época, la narración podía ser más o menos apasionada, pero no era una cuestión de precisión, ni siquiera decían en qué lugar de la cancha estaba la pelota. Todo estaba dado por el tono, algunos hacían un relato romántico, otros más folletinesco; ahí aparecían los subgéneros de la narrativa.
Siempre el relato es una construcción verbal, una creación de mitologías. Además, cada partido de fútbol es una historia, más allá de que el resultado sea una cifra numérica. El desarrollo de cada partido es un suceso, y ese suceso es una historia, un cuento. Porque el fútbol, al cabo, no es más que un relato.
*Escritor y periodista. Acaba de publicar “La patria transpirada. Argentina en los mundiales” (Editorial Sudamericana).

martes, 29 de junio de 2010

Artículo de Pablo Llonto en Revista UN CAÑO

AGRADEZCO A LECTORES DE ESTE BLOG, HUBO DOS QUE SOLICITARON LA PUBLICACION DE ESTE ARTICULO, GRACIAS Y ALLI VA..... VAMOS ARGENTINA!!!!

Basta pronunciar el nombre de Maradona, aguardar unos segundos y, en un instante, se podrá comprobar de qué lado del país se encuentra el interlocutor.
Estamos lejos de aquel momento de proclamas unánimes, cuando todos decíamos que Dios era argentino y vestía una camiseta celeste y blanca con un tierno diez en la espalda. Hoy, los mortales de estas tierras se dividen, como en los cincuenta, entre gorilas y maradonianos.
El nuevo gorila Siglo XXI, sórdido y estrafalario, tiene afectos campestres. Entre los chanchos y los cardos, sintoniza temprano a Magdalena Ruiz Guiñazú en Radio Continental. Luego cambia de emisora y lee los editoriales de La Nación o se entristece con las malas noticias de la revista Noticias. De sus gustos futbolísticos se sabe poco: a veces se reconoce hincha de Boca, o mejor dicho plateísta de Boca; es admirador de Los Pumas, y es imposible que por el servicio Premium de su Direct TV observe algún encuentro del ascenso. Se molestó, y bastante, cuando Diego hizo una precisa mención de hacia dónde debía dirigir sus labios el periodista Passman. En apretada síntesis, odia al gobierno, odia a los piqueteros, odia a Chávez y odia a Maradona. Por supuesto, si alguien le pregunta si ha leído alguna vez la revista Un Caño, inmediatamente desenfunda.
Indudablemente, el nuevo gorila quedó horrorizado cuando Maradona formó parte del acto en que Cristina terminaba con el monopolio del fútbol. Momento, advierto un error: en el lenguaje de estos hombres y mujeres (porque las gorilas son mayoría, valdría acotar), el nombre Cristina no existe. Ha sido reemplazado por “la yegua”. Entonces, cuando “la yegua” estaba al lado del Diego, los gorilas le juraron al Diez muerte occidental y católica. Se sintieron como Arnaldo Pérez Manija, la notable creación de Capusotto en Hasta cuándo, y faltó que gritasen “¡señor Maradona, renuncie! ¡Señor Maradona, montonero!”.
El próximo destino de esta gente, tan peluda y tan paqueta, es un junio con las maldiciones en la carne. Gritarán para que Maradona pierda, se enferme o se desnuque al bajar una escalera en Pretoria. Por ende, sus tres deseos al apagar las velitas son: que la Selección fracase, o que si pasa de ronda le toque Brasil, o que en la final la mano de Blatter la condene con un árbitro que tenga las mismas deficiencias que Codesal en 1990.
Por estos días leen con mucha atención los titulares de Clarín y esperan que Wiñazky le escriba a Roa un editorial reflexivo que arroje la siguiente conclusión: “el país no puede seguir rumbo al chavismo futbolístico”.
¿Y que hay de los maradonianos? Pues que andan también intolerantes. Acuden a todas las macumbas posibles para lograr que los enemigos de Diego sufran algún trastorno tan malo como el que le desean a Cobos. A diferencia de la unidad gorila, hay maradonianos de diversos clanes. La primera mayoría, por llamarla de alguna manera, se proclama peronista. Escencialmente frentevictoriana.
Un dato menor, y medianamente comprobable, los lleva a pensar que el Diego pertenece a la izquierda peronista. Se trata de la observación de los tatuajes que aún habitan la epidermis más idolatrada. Allí están los rostros del Che Guevara y de Fidel, como para que nadie dude.
Poco saben del peronismo de Maradona. Quizás guardan en sus memorias la imagen soñada, de abril de 2008, cuando Diego se afilió al PJ. O el terapéutico recuerdo de que alguna vez leyeron que Don Diego, el padre, era peronista. Todo ello les alcanza para creer que el mejor regalo para el Bicentenario, para los pueblos morochos y para la Rosada será verlo nuevamente con la misma Copa, con la misma sonrisa, pero esta vez con una recepción en la casa Rosada junto al matrimonio K.
Las segundas y terceras y cuartas minorías argumentan muy seguido sentencias revolucionarias. Son algo así como adeptos, nada fanáticos, de algunas medidas presidenciales. Miraron con cierta simpatía los festejos del Bicentenario y ahora aguardan que una Selección que tiene como entrenador a un líder histórico, anti-Clarín, anti-Videla y anti-Torneos y Competencias, brinde la alegría a un pueblo que debe ponerle freno al avance derechoso del trío Iglesia, campo, banqueros.
Los gorilas y maradonianos se repartirán asimétricamente cuando se inicien las transmisiones desde los estadios sudafricanos. La línea divisoria pondrá de este lado a muchos más de los que somos. En los bares, en las pantallas gigantes y hasta en los sillones de los domicilios particulares de miles de argentinos se podrá ver a las dos facciones, disimuladamente abrazadas. Y si bien es cierto que Messi obrará como “prenda de unidad”, no podemos dejar de advertir que el gorilismo resuelve, en estos momentos y sobre un papel, cuál será el afiche anti-K y anti-Maradona que manos anónimas pegarán sobre las paredes el 13 de julio.
Probablemente, durante el Mundial los gorilas sufrirán ciertos retorcijones en el estómago. En especial cuando observen tribunas negras, de mayorías negras. Tendrán siempre el mal chiste a mano. Probablemente, durante el Mundial, los maradonianos, agrupados en sus diversas etnias, intentarán corear el “Diegooooo / Diegooooo” que sepulte cualquier predisposición opositora de esos días.
Los primeros, qué duda cabe, esperan más la derrota de Diego Armando que la derrota celeste y blanca. Verlo a Diego llorando será para ellos el fin de uno de los símbolos de un gobierno que consideran montonero, setentista y maradoniano. Ya hay murmullos en las tendenciosas cabezas de Lilita Carrió, Gil Lavedra, Cletísimo Cobos y un tal Ernesto Sanz, cuyas noches transcurren en la búsqueda de una originalidad para cuando le pongan el micrófono. Si una vez Sanz fue capaz de predicar que la Asignación por Hijo se iba en “bingo y paco”, también lo podrá ser para plagiar slogans merecedores de un almirante: “nos fue mal por culpa de ese negro villero”.
Los sueños de los otros, en cambio, incluyen la sabrosa imagen de ver sobre las multitudes a un personaje que ya alzó la Copa, alzarla de nuevo.
A ese sueño, le agregaremos una revancha, un dato sencillo de la realidad que define nuestra forma de ver la historia por medio de sus hechos simples: otra vez, el héroe será argentino y será barbado.

domingo, 20 de junio de 2010

La revista Alumni y los tableros

Los aficionados al fútbol en Argentina tuvieron una particular manera de acceder a la información de los demás resultados que se regiustraban en otros escenarios gracias al "tablero de chapa y la revista Alumni" que desde 1932 hasta 1968 se encontraron ubicados en cada uno de los estadios de los clubes de la primera división argentina. Estos tableros de chapa que contenían codificados mediante letras y números los partidos y resultados de la fecha, los cuales eran actualizados en el momento por un operador que recibía las novedades por teléfono.
El secreto y la manera de decodificar la información, se encontraba entre las páginas de la revista Alumni, la cual se vendía en las inmediaciones de los estadios y poseía una tirada promedio de 65.000 ejemplares.
El sistema era el siguiente: a través de conocer la asignación de letras para cada equipo en esa jornada, se podía saber que los otros partidos de la fecha eran, por ejemplo, River-Boca, Independiente-Racing, San Lorenzo-Huracán, Newell's-Central, Estudiantes-Gimnasia, Vélez-Ferro, Argentinos-Platense y Banfield-Lanús, junto con a quien pertenecía cada uno de los resultados: 2-0, 4-1, 0-0, 3-0, 1-0, 1-5, 0-1 y 4-2.
Con la difusión de las radios portátiles la presencia del tablero, antes la única fuente de información que existía para que los espectadores pudieran conocer los resultados, fue perdiendo importancia.
El 3 de mayo de 1964, previendo la situación, dado que por un conflicto con los relatores no hubo transmisiones radiales desde los estadios, se imprimieron y agotaron más del doble del habitual de ejemplares: 135.000, generando el récord de ventas para esa publicación.

lunes, 15 de marzo de 2010

Sarmiento por penales


Sarmiento, una pila de vida

Sarmiento clasificó a la siguiente instancia del Torneo del Interior al vencer esta tarde de local a Ever Ready de Dolores mediante la definición por penales, tras igualar en dos tantos. Ahora se enfrentará a Everton de La Plata que eliminó a Social Mar del tuyu.

Por Diego Castaño

Cuando todo parecía que se encaminaba a una clasificación tranquila con dos goles arriba, Sarmiento terminó sufriendo más de la cuenta, más de lo necesario y tuvo que esperar a la tanda de los penales para festejar su clasificación.
En la primera parte el partido fue muy pobre, sin ninguna jugada interesante con los dos equipos estudiándose en demasía, sólo Márquez intentó alguna pausa, pero no fue suficiente para poder llevar peligro al área rival.
El local intentó más cuando se hizo del balón Juan Ledesma, de buena labor, y le dio claridad a la ofensiva, pese a no tener ocasiones ciertas de poder convertir. Pero con viento a favor y de pelota parada vino la apertura del marcador cuando se moría el primer tiempo. A los 43´ Najurieta envió un centro de la izquierda que Fabián Insaurralde fue a buscar al primer palo para de cabeza anotar el primer gol e irse a los vestuarios con más tranquilidad.
La segunda conquista vino en el primer ataque que Sarmiento ensayó en el segundo tiempo, al minuto Adrián Roelof habilitó a Insaurralde y este con remate cruzado convirtió el 2 a 0.
Parecía que todo se le facilitaba al local, pero Ever Ready no dio nada por perdido. Soltó más a Iacardi que se proyectó por izquierda y el técnico mandó a  ala cancha a Mirásola y Di Franco para intentar más control del balón y tener más peso arriba.
Tuvo suerte encontró el descuento temprano a los 12´ por intermedio de un penal que convirtió Casco, tras falta del arquero Cándido a Parodi.
Luego Sarmiento pudo definirlo en tres situaciones clarísimas que tuvo en dos ocasiones a Arozarena como protagonista, pero el tandilense definió mal y otra en los pies del goleador Roelof que no pudo conectar de la mejor forma.
“Y los goles que se pierden en un arco…”, o “esa película ya la vi.”. Fue así a los 38´ Ulises Parodi empató el partido abriendo una nueva esperanza para los visitantes.
Los minutos restantes fueron intentos desesperados y llegó el final. 2 a 2 y definición por penales.
Cuando las energías se le agotaban, desde los doce pasos Sarmiento definió la serie a su favor ganando por 4 a 2 y así clasificó para jugar con Everton de La Plata que eliminó a Social Mar del Tuyu tras vencerlo por 3 a 0 de local.
El próximo fin de semana Sarmiento jugará en condición de visitante, mientras que siete días más tarde todo se definirá en Ayacucho.
SINTESIS

SARMIENTO           2 (4)
Cándido; Lezcano, Ialea, L.Lorenzo y Vidal; Najurieta, B.Lorenzo, Ledesma y Gonzalez; Roelof e Insaurralde. D.T.: Marcelo Volantin
EVER READY          2 (2)
Rainieri; Vincenti, Casco, Milano e Iacardi; Márquez, Díaz, Hidalgo y D. Marquez; Parodi y Coronel. DT: Jorge Celillo

GOLES: en el primer tiempo, 43´ Fabián Insaurralde; en el segundo tiempo, 1Fabián Insaurralde, 12Casco, de Penal y 38´ Parodi.
CAMBIOS: en el segundo tiempo, Arozarena por M.González, Di Franco por Hidalgo, Bustos por Najurieta, Mirásola por Coronel, e Indacoechea por Insauirralde.
PENALES: Ganó sarmiento 4 a 2. Convirtieron L.Lorenzo, Daniel Bustos, Héctor Vidal y G. Arozarena. Para Ever Ready: Parodi y Mirásola. Erraron: Adrián Roelof (S) y Di Franco, D. Márquez en (ER) .
ARBITRO: Germán Caballero de la Liga de Rauch
CANCHA: Estadio Municipal de Ayacucho